Manifiesto Crisiscista

``La crisis es un pozo convexo que nos atrapa dentro, todo el tiempo; y no importa cuánto pase: es el tiempo sin edad que se queda jugueteando en nuestras pestañas y en el rabillo de nuestros ojos para que siempre le miremos de cerca. Simplemente se queda aquí junto a nosotros. La crisis es tener que escribir.´´



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jueves, 7 de julio de 2011

Variaciones de una Fanfinática

ADVERTENCIA
El siguiente capítulo que leerán a continuación es un horrible relleno, no recomendado para los exigentes críticos conservadores, su nivel de incoherencia desborda a lo común. Aquí inicia lo que será el nuevo Teatro Dragón Ball, donde los personajes de Akira Toriyama interpretaran diferentes papeles para el disfrute de gente tan loca como yo. Originalmente fue diseñado para ser un guión teatral común y corriente, pero debido a mi egocentrismo como aprendiz de dramaturgo y a lo freak que puedo ser, he decidido hacer mi santa voluntad. No me regiré por las reglas que acostumbro, ni utilizaré la terminología de la dramaturgia. Esta obra dramática es creada para la diversión de la autora y de los lectores, por lo que, las discordancias están hechas a conciencia debido a la demencia de la autora. Los personajes y el anime, del que se basa esta obra, no me pertenecen, son del gran maestro Akira Toriyama, yo sólo soy una fanática enferma que los utiliza como marionetas.
La obra dramática que se presenta continuación es totalmente exclusiva, sólo puede ser interpretada por los personajes de Dragón Ball y ningún actor puede intentarlo.

Acompáñenlo con leche. Coman plátanos y verduras.

Se abre el telón
Tres Deseos
Acto único

Justo en medio del escenario aparece una mujer de cabellos celestes. Viste su traje ajustado de conejita. Mira el público, se detiene, posa y tira un beso volado.
Como sabrán esa hermosa mujer, de curvas exuberantes, es nuestra linda protagonista. La peliceleste camina balanceando sus caderas, se coloca detrás de la barra del bar y comienza a limpiar con un trapo la superficie de madera barnizada.
Entra Vegeta

Vegeta: (Mira el libreto en sus manos con una cara endurecida. Muestra sus dientes en un gruñido, su ceja tiembla. Se resigna) Emm… Bulma…. Digo, señora…
Bulma: ¡¿Señora?! ¡¿Ves algún anillo en mis manos?! Tarado… (Tira un suspiro indignado, volteándose para otro lado. Susurra mordaz) Mi amante aún no me pide las nupcias, es un desempleado haragán.
Vegeta: (Rompe en mil pedazos el libreto y voltea hacia la mujer, la apunta con un dedo) ¡Tú! ¡Pedazo de humana pestilente! Dame de su mejor tequila ¡Ahora! Que no tengo paciencia para estas estupideces.
Bulma: (Conteniendo su ira) Vegeta… No inventes tus diálogos ¡Gorila imbécil!
Vegeta: (Cruzando los brazos. Sonríe con prepotencia) Mira quien se está saliendo del papel…
Bulma: (Saltando la barra y dirigiéndose a su amante, se enfrenta a él cara a cara) Mira Vegeta, a mí no me vengas con estos jueguitos que no me tienes muy contenta. Soy una mujer joven y hermosa, debería estar viviendo al tope mi vida de millonaria con un príncipe azul, con el cual seguramente estaría CASADA. Pero en lugar de eso estoy manteniendo a un simio arrogante que viene a insultarme cuando se le viene en gana. A ver dime, qué tienes que decirme acerca de eso.

El hombre la mira. Bulma le corresponde con sus furiosos ojos. Vegeta toma a la mujer por la cintura y la acerca a él. La mira con intensidad con sus perlas, negras y brillantes, deseándola. Sonríe con lujuria.

Bulma: ¡¿Pero qué haces?! ¡Suéltame!
Vegeta: (Ríe gutural) Repíteme todo eso…
Bulma: ¿Qué? ¿Cómo? Ugh… (Frustrada. Desvía los ojos sonrojada por la cercanía de sus cuerpos) Que eres… un… simio salvaje y para nada… ¡Para nada! Eres mi… príncipe azul (Lo mira. Se enfurece avergonzada) ¡Idiota!
Vegeta: (Serio) Claro que no, soy el prín…
Bulma: (Aburrida) Príncipe de los saiyajin, sí, sí, ya lo sé Vegeta…
Vegeta: ¿Pero…Qué? ¡Ahg! (La suelta. Cruza sus brazos) No tengo porque oír tus estupideces, lo único que necesito es d…
Bulma: (Con tono burlón. Imitándolo) ¡Derrotar a Kakaroto!
A Vegeta le cruza un rayo por la frente, forma su puño con furia. Antes de abrir los labios para contestar es interrumpido por Krilin que entra del otro lado del escenario.
Krilin: Había oído que, cuando las parejas se completaban las frases, era por verdadero amor, pero Bulma, creo que lo estás haciendo mal.
Vegeta: ¿Quién es este insecto calvo?
Krilin: (Guarda el equilibrio para no caer) Que no soy calvo… (Se incorpora)Muy bien ignoraré eso y seguiré con la obra… (Carraspea) ¡Soy Krilin! Su… (Intentando decir la palabra) Su… (Notándose el trabajo que le costaba pronunciar lo siguiente) Su…

Vegeta y Bulma lo miran esperando el diálogo.

Krilin: (Hilo de voz) Hada madrina… (Vuelve a su entusiasmo para seguir con su papel. Hace una pose, colocando sus tres dedos al frente) ¡Y voy a concederle tres deseos…!
Vegeta: (Sonríe victorioso) Debiste comenzar por ahí sabandija, mis deseos son…
Krilin: (Interrumpiendo con un grito burlesco) ¡…A Bulma!
Bulma: ¿A mí? (Sorprendida. Vegeta enfurece cada vez más) Pero Krilin, para eso son las esferas del dragón…
Krilin: (Negando con un dedo) No, no, no, te equivocas Bulma, las esferas del dragón se utilizan para revivirme, estos deseos son sólo para tus caprichos.
Vegeta: (Apartando a Bulma, se dirige a Krilin) Y exactamente ¿Por qué a ella le vas a cumplir los deseos?... ¿Quién te crees tú insecto despreciable?
Krilin: (Mira al saiyan) Bueno Vegeta, eso es muy fácil. Si te diéramos a ti tres deseos lo más probable es que terminemos siendo tus esclavos y eso no es nada divertido, este capítulo es para divertir a los lectores no para asustarlos ¿Comprendes?
Vegeta le gruñe con furia. Krilin se aparta y se oculta detrás de Bulma.
Bulma: Vamos Vegeta, cálmate, hagamos algo, yo pediré dos deseos y te cederé uno a ti ¿Qué te parece? ¿Verdad que es muy generoso de mi parte? (Al pequeño) Krilin… ¿Se puede?
Krilin: Pero Bulma… Nos vas a mandar al infierno a todos… Dime ¿Qué es lo que pasa por tu cabeza?

Bulma guiña un ojo.

Krilin: ¿Qué se supone que debo pensar con eso? (Se resigna) Bueno… Está bien… Pero si algo malo le pasa a la humanidad yo no me haré responsable (Saca una varita mágica, ¿De dónde? Se deja a la imaginación)

Vegeta sonrió con vileza. La escenografía es cambiada por Goku y Gohan que visten de negro, supuestamente, para no ser reconocidos. Atrás de Bulma, el bar es levantando, se le coloca un trono gigante. Goku la agarra de su cintura, flota y la coloca ahí. Bulma le sonríe en agradecimiento.

Bulma: (Dirigiéndose a Krilin) Bien… (Cruza las piernas y descansa su mejilla en su mano, observando a los dos hombres desde arriba) ¿Qué pediré?

Desde aquella posición, Bulma, parecía una tirana. Vegeta ocultó el temor, sabía que estaba en problemas

Bulma: Bien Krilin… Ya sé que es lo que quiero…

Los dos hombres esperan la respuesta.

Bulma: (Se sonroja y coloca sus dos manos en sus mejillas) Siempre he soñado con esto, me muero de ganas…
Krilin: (Angustiado por sentir el ki de Vegeta incrementarse) Ya dime… No nos dejes así Bulma…
Bulma: (Entusiasmada) ¡Quiero que transformes en chibi a Vegeta!

Krilin se conmociona, siente que sus días están por acabar, mira a Vegeta, pero descubre que su ki se nivela. Vegeta se extraña por el deseo de la mujer, él desconoce el significado de ese término tan extraño, pero de cualquier modo se estremece al sentir que nada bueno vendrá de esa petición.

Vegeta: ¿Qué rayos es eso?
Krilin: Vegeta no me mates por lo que voy a hacer… Ten piedad de mí… Yo sólo cumplo con las órdenes de Bulma (Saca la varita. Toca a Vegeta con la punta) ¡Conviértete en chibi!

Vegeta sufre una transformación. Empequeñece, su cuerpo se curvea dejándolo esponjoso y suave. Mira su horrible transformación, su terrible mirada parece un mal dibujo. Vegeta es tierno y abrazable ahora. Krilin sale de escena como alma que lleva el diablo. Bulma se tira del gran trono, agarra a Vegeta, estira las mejillas del pequeñín y lo abraza hasta casi ahogarlo en sus senos.

Bulma: ¡Vegeta! ¡Eres tan lindo! Tan esponjoso
Chibi Vegeta: ¡¿Pero qué rayos me hiciste?! ¡Devuélveme a mi estado original! ¡Maldita sea! ¡Ahg! (Se zafa) ¡Ja! Aún soy fuerte (Tira energía de sus manos como un loco)
Bulma: (Lo mira desilusionada) Pero Vegeta… Así no puedo jugar contigo.
Chibi Vegeta: (Apunta con un dedo a la peliceleste) ¿Y quién dijo que quiero jugar contigo? (Lanza más energía para destruir el escenario)
Bulma: (Agarra a Vegeta de la ropa para mirarlo y detenerlo. Vegeta despotrica furioso) Ya sé… ¡Krilin! ¡Sal de las bambalinas! ¡Cobarde! ¡Ya tengo mi siguiente deseo!
Krilin: (Asomándose) ¿Qué? ¿Qué me vas a pedir? (Mira a Vegeta en las manos de la mujer) Bulma no sueltes a ese sujeto que podrá verse muy tierno pero es muy peligroso…
Chibi Vegeta: (Aún atrapado de su armadura) ¡¿Tierno?! ¡Yo soy todo menos tierno! ¡Acércate y verás gusano! ¡Te demostraré lo que es tierno! ¡Calvo miserable! (Le sale humo)
Bulma: (Grita emocionada) ¡Deseo que le quites toda su fuerza saiyajin!
Vegeta queda de piedra. Krilin se le escurre el sudor. Mira al chibi con algo de pena y temor.
Chibi Vegeta: (A Bulma) ¡¿Pero qué estás diciendo Bulma?! ¡Retráctate en este mismo instante! ¡No creas que por ser mujer no te haré daño!
Krilin: Estás segura Bulma… No crees que sea demasiado…
Le salen brillos a Vegeta. Sus reacciones se estaban volviendo más tiernas y animadas. Sacude su cabeza para recobrar el sentido. Amenaza con un puño a la mujer.
Bulma: (Triunfal) ¡Mas que segura! (Enseña a su pequeño amante al público. Lo tira. Krilin aprovecha para batearlo con su varita. Chibi Vegeta sale volando)
Krilin: ¡Ay no! Le di muy fuerte de por sí sus fuerzas ya estaban debilitadas… Yo creo que… (Se desliza hasta llegar al final del escenario) ¡Me largo, ahí se ven!
Chibi Vegeta: (Entra con un chichón y un lagrimón en su ojo. Corre hacia Bulma) ¡Vas a ver Bulma! ¡Baja ahora y verás! (Gruñendo) No puedo creer que me hayas hecho esto… ¡Mujer Insolente!
Bulma: (Enternecida) ¡Ay pero eres tan lindo! (Lo abraza y lo frota contra su mejilla. Le sale un corazón con un sonido meloso)
Chibi Vegeta: (Gruñón) ¡Suéltame es una orden! (Explota humo de su cabeza. Refunfuñando) ¡Ya verás, me vengaré! ¡Estúpida Bulma con sus estúpidos deseos! (Se detiene. Aparecen puntos suspensivos arriba de su cabeza) Es cierto… Me queda a mí un deseo… (Ríe maquiavélicamente con la cara oscurecida y una sonrisa mal dibujada. Busca a Krilin) ¿Dónde rayos se metió ese insecto? (Susurra) Ese cretino…
Bulma: ¿Qué pasa, Vegeta? ¿Qué tienes frío? (Se emociona) ¡Ya sé! (Lo mete entre sus senos) Ahí estarás calientito (Sonríe)
Chibi Vegeta: (Rojo del coraje. Explota) ¡Sácame de aquí es vergonzoso y ridículo! ¡Soy el príncipe de los saiyajin! No debería estarme pasando esto (Lagrimones) ¡Y estas estúpidas reacciones tan humillantes! ¡Ahg! ¡Quiero volver a la normalidad! (Talla sus ojos con rudeza)
Bulma: ¿Qué dices Vegeta? ¿Deseas volver a ser tú mismo?
Chibi Vegeta: (Se voltea para mirar a la mujer) ¡Claro que sí! ¡¿Quién le gustaría estar así por siempre?! A veces dudo de tu inteligencia…
Bulma: (Sonríe. Se voltea hacia Krilin que se esconde tras bambalinas) ¿Oíste eso Krilin? Parece que Vegeta pidió su deseo…
Chibi Vegeta: ¿Eh?...
Krilin: (Sale rápido) ¡Concedido! (Lo toca levemente en su cabeza con su varita) ¡Pum!
Vegeta se transforma, regresa a su estado original. Aprieta contento los puños por el cambio.
Vegeta: (Ríe malvado) ¡Ahora verás! Ahora soy… (Se detiene. Se enfurece de repente. Apunta con un dedo a Bulma que se ríe) ¡Maldita seas Bulma! ¡Tú planeaste esto desde el principio! ¡Estoy en la misma situación que cuando comenzamos! ¡Sólo te gusta perder mi tiempo! Ahg… (Aprieta con fuerza uno de sus puños. Contiene su rabia)
Bulma: (Triunfal y altiva) ¿Dudabas de mi inteligencia Vegeta?
Vegeta: (Se incorpora y sonríe confiado) Bueno… No importa, de todas maneras me vengaré a mi manera…
Bulma: (Preocupada) ¿Qué?… ¿Qué harás Vegeta?
Vegeta: (Se acerca intimidando a la mujer) Pues lo que siempre hago para equilibrar la balanza…
Bulma: (Sonrojada sonríe cómplice) Vegeta…

La pareja se besa. Vegeta tira su bigbanG a los reflectores, uno a uno, con sus labios pegados a los labios de la peliceleste. Se forma el oscuro.

Se cierra el telón

martes, 7 de diciembre de 2010

La Última Escena De Alediyuki

La Última Escena

Por: Karla Alejandra Díaz Borges

Personajes:

Tristán

Crítico Leandro

Director Edberto

Jovanna

Actor

Última escena de muerte

Tristán se encuentra en el escenario como Tiberius interpretando la última escena de la obra del Director Edberto, tiene una pistola en las manos. Jovanna lo acompaña en la escena interpretando a Julia.

Tiberius: El mar soporta tener peces más hábiles y fuertes que sus olas, pero no admite peces que piensen más allá de la espuma.

Julia: No eres un pez.

Tiberius: No.

Julia: ¿Qué lograrás con eso?

Tiberius se apunta en la sien con la pistola. Apunta a la actriz. Vuelve a ser Tristán.

Tristán: Exactamente aquí. Justo aquí, lograré el impacto que sólo una bala puede dar. Estarás en las paredes. ¿La otra noche no me pediste que ponga una foto tuya en mi habitación?...

Jovanna: …

Tristán: Contesta.

Jovanna: ¿Qué estás diciendo?

Tristán. No me creíste capaz. Es un giro a la historia…Aunque el público no lo entienda… ¿Qué tan buena dijiste que eres improvisando?

Jovanna: Basta Tiberius.

Tristán: ¿Basta…quién? A quién le hablas…Parece que todo se ha vuelto real menos tú. ¿Sabes por qué?... Porque aún no te crees que vas a morir.

Jovanna: No se ha vuelto realidad, sólo por renunciar a ser Tiberius no cambias las cosas. Te asusta tu suicidio. Intentas cambiar el final.

Tristán: Y lo estoy logrando.

Jovanna: Hazlo. Si piensas que matándome cambias tu final, hazlo. Yo no soy ninguna cobarde, no me inquieta la locura.

Pausa Breve. Vuelve Tristán a interpretar a Tiberius.

Tiberius: El mar es complaciente. Nadie tiene el poder sobre el hombre, nadie puede pretender ser un dios.

Se apunta con la pistola. Jala el gatillo. Se escucha un disparo seguido del grito de Jovanna que se disipa en el eco del teatro. Oscuro.

Penúltima escena

Tristán y Crítico

Tristán: Mañana es el día.

Critico: ¿Por qué no huiste?

Tristán: Lo pensé y mucho. Pensé que el sonido del disparo es suficiente… Pero debo evitar jalar el gatillo, las balas se volverán reales como el vino y si jalo el gatillo inevitablemente moriré.

Crítico: …

Tristán: No quiero decepcionar a nadie. El director…Jovanna … Ella se está arriesgando a que la locura de Julia se vuelva real. Que la invada. La locura es peor que la muerte.

Crítico: Eso depende del loco a quien se lo preguntes.

Tristán: No le importa…

Crítico: Entonces ya está loca.

Tristán: ¿Y tú no?

Crítico: Absolutamente, tanto, que estoy seguro de que no pasará nada.

Tristán: Que tú hayas corrido con suerte no significa que yo también. El director siempre cambia de elenco para evitar que el último acto se vuelva real en escena. Pero ahora, por tu crítica, estoy condenado a muerte. El director no quiere poner a otros actores, no puede correr el riesgo de perder tu valiosa y positiva crítica. Necesita mantenerla y cumplir con sus 100 representaciones exactamente con este elenco, condenándome a mí y a Jovanna que somos los únicos que no hemos sido víctimas de la magia de ese libreto.

Crítico: Mala suerte la de los personajes principales. Mala suerte de que la obra sea una tragedia. Si fuera una comedia dudo mucho que quisieras impedir que la última escena se vuelva real.

Entra Jovanna

Jovanna: Lamento interrumpir su plática, pero este lugar está reservado para el ensayo de nuestra compañía, si no es mucha molestia señor, le invito a retirarse. Tenemos horarios muy apretados, por lo menos la gente que sí trabaja, pero le aseguro que el Señor Tristán estará disponible en la noche para tomar un café con usted.

Crítico: Limón y chile, compañero, muy sabrosa combinación. Pero causa gastritis en exceso, recuérdelo bien que por eso yo no puedo tomar ni un simple café. Con su permiso señorita, me retiro…Conozco bien la salida, gracias.

Tristán: ¿Y los demás?

Jovanna: Seguro no tardarán en llegar.

Tristán: Y…¿Qué haremos?

Jovanna: Esperar.

Tristán: Acerca del último acto.

Jovanna: Esperar.

Tristán: Cuando yo te dije eso no lo tomaste con tanta calma.

Jovanna: Sólo te pedí un poco más de compromiso.

Tristán: Soy alguien que se compromete con el alma y el corazón.

Jovanna: No me hagas reír. No sé por qué pensaba que podría creerle a un actor, a un aficionado por cierto, que aún no sabe como dejar de actuar en la vida real, que no entiende la diferencia entre un hipócrita y un profesional en la actuación.

Tristán: Olvídalo, no se puede discutir contigo, siempre ganas.

Jovanna: No es una competencia.

Tristán: Pues lo parece, siempre lo parece, hasta en la forma en la que me miras…Así, exactamente. Puedo leerte muy bien. Aunque intentes mirarme con rabia…Tú me deseas.

Jovanna: ¿Qué? Claro… Clásico, no está diciendo no, quiere decir sí, dice que sólo es un amigo, seguro es su amante, no está con nadie, seguro es una dejada, no está enojada conmigo, seguro quiere tener sexo. No cariño, estoy estupefacta ante tu razonamiento, a ver, mira, ¿esto te parece deseo?... ¿No crees que el deseo es más bien así?... Creo que necesitas entender lo que pasa cuando tengo deseos de algo o de alguien. Cuando deseo una cosa, la obtengo…Cuando deseo una persona…La persona viene a mí, hipnotizada… Justo como ahora caes en mis brazos…

Tristán: Pitonisa…

Jovanna: Cuando deseo, el deseo se apodera de ambos, no sólo de mí y de mi cuerpo. Me expando y me abro como las flores…

Jovanna encarcela a Tristán entre sus piernas y caen ambos en el juego sexual. Sus caderas se conjugan y los gemidos invaden el escenario. Ambos arquean las espaldas y su unión se disuelve en un grito que se ahoga en el pecho de jovanna.

Tristán: Que ingenuo soy.

Jovanna: Cállate, oigo entrar a los demás.

Entra actor

Actor: ¡Ah! Nuestros protagónicos, que bueno que ya están aquí disfrutando de lo que tal vez sea su última noche.

Oscuro

Antepenúltima escena

Director y Tristán

Tristán: ¿No se da cuenta? Esto sólo era jugo, y por suerte que era jugo, porque a veces sólo nos dan agua pintada, pero pruébelo, es vino. Enfrente de nuestros ojos, el jugo se convirtió en vino tinto y…

Director: Odio que mis actores vengan a mí pasados de copas, vienen con reclamaciones y “verdades”. No dudaré en llamar a la policía sino te vas a tu casa a descansar… Es una imprudencia tomar así sabiendo que mañana tienen que presentarse de nuevo.

Tristán: Huelo a alcohol porque el jugo se volvió vino, y terminamos embriagándonos poco a poco en la escena y…

Director: Te estás cayendo de borracho, sal de aquí.

Tristán: No, no, no, a mi no me viene con que estoy borracho, yo no tomo ni en navidad. Lo que le digo es verdad…La primera vez pasó con la primera escena, la segunda puesta en escena se volvió realidad la segunda escena, ¿entiende? ¿Me está oyendo director? ¿Qué no ve? Óigame, que no estoy loco, tal vez un poco pasado por el vino, pero loco no…y…Dios… Dios santo…Jovanna…Jovanna se volverá loca en la última escena y yo…Yo…

Director: ¡Suélteme!

Tristán: Me voy a morir.

Director: Claro que se va a morir, ¡ahogado! Y de paso a mí me va a matar. Si prendo un cerillo seguro explota todo. ¡Jovanna! Llama a la policía… ¡Jovanna! Aunque sea trae a uno de esos fortachones, a esos actores de cuerpo y nada de cerebro para que se lleven a este ebrio o ¿qué? También están ahogados seguro…

Tristán: Me voy a morir.

Tristán y Crítico.

Crítico: No te mueres.

Tristán: Tampoco me crees.

Crítico: Es difícil de creer. Pero… Es comprensible que con tanta presión…

Tristán: No. Yo lo vi. El jugo se volvió vino, los cubiertos se volvieron de plata… La utilería poco a poco se volvió real y después, en cada escena…Y de manera cronológica, los actores van cambiando…

Crítico: utilicen lingotes de oro o el cofre de un pirata a ver si se vuelven ricos…Venden el oro, se vuelven millonarios y dejan de actuar. Harán un bien a la humanidad. Lo que menos necesita el teatro son interpretaciones con intentos de realismo.

Tristán: No comprendes. La última escena yo me disparo y Jovanna termina quedando loca. Si con cada interpretación se avanza una escena, quiere decir que pronto llegaremos a esa…Y nosotros tendremos ese final.

Crítico: No pasará.

Tristán: ¿Qué quieres decir?

Tristán, Director y Crítico

Director: Me atrapaste. Exactamente esa obra tiene ese efecto. Y siempre suelo cambiar al elenco antes de que llegue al la última escena, por alguna razón el encantamiento parece romperse y comienza de nuevo. Nunca he visto qué sucede en la última escena…Hasta ahora.

Crítico: No pasará.

Tristán: Entonces otro elenco presentará su representación número 100 y con eso nos salvamos.

Director y Crítico: No pasará.

Tristán: ¿Qué?

Director: Es culpa suya. Refiriéndose al Crítico.

Crítico: Me declaro culpable.

Tristán: Esperen, estoy mareado, en dónde estoy y con quién estoy hablando.

Director y Crítico: Conmigo.

Crítico: Dile lo que pasa al muchacho. Yo mientras fumo un cigarro que con la nueva ley tengo que aprovechar cada lugar donde se pueda fumar.

Director: Mírame…Mírame, aquí. Sin duda, mi meta siempre ha sido hacer 100 representaciones de alguna obra, y ese libreto cayó en mis manos hace 4 años. Quería dirigirla como nadie, enseguida notamos que el libreto era especial, que la obra terminaba siendo una maldición.

Tristán: No arriesgaste ningún elenco, por qué ahora sí arriesgarás el nuestro.

Crítico: Aquí entro yo, mi joven Tristán, el primer elenco tenía un magnífico actor en el papel de Tiberius.

Director: La crítica me destrozó cuando salvé la vida de ese actor a costa de mi última presentación de la temporada.

Tristán: Tú…Tú lo criticaste sin piedad.

Crítico: No…Yo era ese actor.

Oscuro

Primera Escena

Tristán entra. Se sienta en una silla junto a un comedor donde le sirven vino. Bebe de la copa que le da el actor y entra Jovanna.

Jovanna: Para ser un novato estuviste excelente. Todos hablan de tu casting. Impresionaste al director.

Tristán: Gracias, tú también estuviste increíble…En realidad creo que fue…

Jovanna: ¿Química?

Tristán: De no haber sido por ti mi escena no hubiera salido tan bien.

Jovanna: Te dije que podrías.

Tristán: Me gusta actuar a tu lado.

Jovanna: Es la primera vez que lo intentamos, ahora ya eres libre de actuar donde quieras…No habrá limitaciones, con tu debut en esta obra tendrás más trabajo en el futuro. Te lo aseguro. Ya eres un profesional.

Se besan

Tristán: Mira, las llaves de mi nuevo departamento.

Jovanna: ¡Que bien! Al fin lograste salir de tu pocilga. Apenas nos retiren iré a echar un vistazo. Seguro estará vacío y yo te tengo también una sorpresa… Un retrato mío para que pongas en tu habitación…

Entra Actor

Actor: ¿Tristán? El director quiere hablar contigo.

Entra Director

Director. Se lo diré personalmente.

Tristán: Dígame señor…

Director: Quiero que seas Tiberius…Mi protagónico.

Tristán: Muchas gracias señor… ¡Gracias! Le aseguro que nadie trabajará como yo lo haré…Jamás se arrepentirá.

Director: No espero nada más ni nada menos de ti. Pronto se presentará…La primera escena. Y aquel crítico que ves ahí merodeando, es muy duro con mis actores, pero yo, yo lo soy más.

Oscuro

sábado, 24 de julio de 2010

Fragmento de un posible monólogo

Díez…
Nueve…
Ocho…
Callen ese ruido…No lo soporto. No lo entiendo, es ruido, sólo es ruido. Podía escucharlos llorar, ahora sólo es ruido. No oigo el llanto.
Esa casa, donde vivían esos niños, unos niños pequeños…pequeñitos, pequeñitos y llorosos, esa casa sabe mucho más que yo...
¿Lo oyen? No. Es ruido, sólo es ruido…
Vivían con su padre. Morían…
Este cohete me llevará lejos, muy lejos del ruido. Tampoco podré oír el llanto…Pero... ¡Pero el ruido se irá! ¿Verdad?... Yo sólo quiero oírlos de nuevo. Los doctores dan nalgadas a los recién nacidos para hacerlos llorar, así saben si los bebés respiran… Pero en los hospitales no hay ese ruido, apuesto que pueden escuchar el llanto de cualquiera. Incluso de…
Ahí… Es un llanto. ¿Lo es?... ¡Ruido!
No importa…Yo volaré, pasaré entre las estrellas. Los niños ahí a lo mejor ríen para anunciar que respiran…
Yo ya no puedo respirar. Hace mucho que no puedo llorar como una niña…
Siete…
Seis…
¡Cállense! ¡Hay gente que quiere despegar!
Cinco…
Cuatro…
Tres…
Dos…
Uno…
¡Despeguen!

sábado, 20 de febrero de 2010

Absurda compañía

Antes vivía en completa soledad. La mansión estuvo vacía mucho tiempo, los 20 cuartos, el ático, el comedor y el sótano, siempre estuvieron vacíos de alguna presencia que no fuera la mía. Una noche de invierno, cuando cerraba la puerta principal con sus cuatro seguros, el gemido de un alma en pena llamó mi atención. El sonido venía de afuera, muy cerca de la entrada. Corrí, con una de mis manos, la cortina que tapaba la ventana. Desde el calor de mi hogar noté una silueta pegada a la puerta. Tenía las curvas de una dama y el cabello largo de un fantasma de cuento. Mis modales de caballero y mi agorafobia debatieron justo en el instante de que la hermosa criatura dio otro quejido de dolor. La pobre mujer se levantó con pesadumbre y se colgó de una de las columnas de mármol que adornan la casa. Su rostro me encontró observándola desde la ventana. Debí parecerle un chiste pues al verme enseguida sonrío. Sin más, no pude con la vergüenza y con todo el terror del mundo abrí rápidamente la puerta, mis pantuflas no salían de la línea que mi mente podía soportar y desde el umbral la invité a descansar dentro de la casa.
La mujer apenas podía moverse, caminó unos pasos antes de desmoronarse en mis brazos. Se sentía tan ligera y frágil que temía romperla y con mis manos en sus costillas empecé a temblar y a palpitar. Erizado hasta la médula la coloqué en un sillón. Comencé a respirar agitadamente y mi frente se empapó de sudor frío. Di unas vueltas alrededor de la mesita de café y luego en un intento de tranquilizarme respiré con profundidad y me senté en un sillón cercano a la mujer. Mis temblores se atenuaron cuando me dediqué a obsérvale el sueño. Su tranquilidad fue mi alivio y en poco tiempo mis manos ya le acariciaban el cabello. Dormía tan profundamente que no me importó pasar mis dedos por sus mejillas de durazno, de ahí el asiento se volvía incómodo y pasé a acurrucarla en mi pecho, su inconsciencia la dejó tan vulnerable que de una mordida pude devorarle el lóbulo izquierdo. Su consistencia esponjosa me dejó un dulzor difícil de describir y de un suspiro acabé con su aroma de pan remojado en almíbar. Poco a poco acabé sonrojándole el rostro adormecido y entre balbuceos somnolientos pude acariciarle la lengua, porosa y rosada, que se guardaba en sus labios resecos. Le robé el aliento y sus párpados apenas se abrían para volver a cerrarse. Descubrí la manera más fácil de abrirme paso a su débil cuerpo y la coloqué, con mucho cuidado, arriba de mi cuerpo erguido para evitar turbar su placentero sueño. Sus piernas buscaban rodear las mías y cuando nuestras bocas se entreabrieron sus uñas se clavaron tímidamente en mis hombros y después de un vórtice de pequeños espasmos, concentrados en mi cadera, sus ojos me miraron por última ocasión antes de que perdiera todo el calor de su cuerpo. Esa madrugada me dirigí al sótano para ocultar el cadáver dentro de un gran refrigerador y cuando llegó el amanecer nunca más volví a estar solo.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Loveseat.


desde mis cabañas

encuentro las manchas

escondidas, duras

y polvorientas. Quiero

verlo todo

Voy a acostarme.

sábado, 18 de julio de 2009

Sin Título

“Bajo la mesa está el recuerdo de tus piernas. Si me acerco y acaricio la madera, prolija y polvosa, puedo volver el tiempo siguiendo la línea de mis dedos que limpian la superficie. Olvidando las puntas puedo detener el tiempo; presionando, con la yema de mi dedo índice, puntos como si fuera un control remoto, las imágenes giran alrededor y casi puedo oler el aroma que despide tu nuca, pero… acercarme es un delito que no puedo cometer.”

Después de una pesadilla me levanto con el cuerpo humeando de sudor, con los ojos tan abiertos que hasta temo que se salgan de mi rostro, mi respiración es perceptible en el movimiento de mi pecho y mis brazos tiemblan tanto que se resbalan de las orillas de la cama. Es la tercera noche que lo sueño, sueño con esa persona, con su rostro y sus facciones, con sus ojos penetrantes y fríos. Recuerdo su rostro tan claramente en el respaldo de mi cama, donde ahora apoyo mi cuerpo frágil, que hasta parece que en cualquier momento podrían salir sus manos, tomarme, abrazarme y llevarme a ese infierno que predice mi sueño.
Miro la ventana después de que mis propios brazos erizados me envuelven, mis uñas se clavan temiendo que mis extremidades puedan desencajarse. La cortina está ondulándose con la brisa nocturna, el árbol llora por sus hojas melancólicas que truenan al moverse entre las ramas. Un cuarto en la oscuridad, donde la misteriosa esfera nocturna desliza el brillo plata dentro de mi pieza, colándose en los espacios de las tronadoras hojas.

“No tengas miedo”

Abrí de nuevo mis ojos.

“No le temas a la muerte”

Una voz susurrante, ronca, de un encanto tétrico lleno de un terciopelo negro. Viene de la cortina y presiento que mis oídos y mi mente me engañan. Sigo el sonido hacia mi ventana para ver como las telas empiezan a dar paso a un cuerpo, un cuerpo tan oscuro que su sola presencia me enmudece.

“Es sólo un sueño, un mal sueño”


Agrega esa voz y cuerpo misterioso, que por un momento pensé que se le había escapado de los labios y del pecho un suspiro, mientras lo veo acercarse sin tocar el suelo, sin verle los pies tras esas ropas largas y vaporosas me mira y me siento helada.

“Cierra los ojos”


Respiro tan profundamente que mi pecho se eleva y mi cabeza pierde peso, mis costillas se pegan a mi piel y luego me dejo caer en un desvanecimiento. La almohada es tan suave…. Nunca antes la había sentido como ahora, tan suave e impregnada a un aroma nuevo y fresco, purificando mis pulmones, alivianando mis párpados. Su cuerpo está cerca, puedo sentir como se acuesta a mi lado y juega mis labios con sus dedos suaves y fríos. Me he dormido, estoy de nuevo en otro sueño y esa persona sigue a mi lado. Sé que estoy soñando.