Manifiesto Crisiscista

``La crisis es un pozo convexo que nos atrapa dentro, todo el tiempo; y no importa cuánto pase: es el tiempo sin edad que se queda jugueteando en nuestras pestañas y en el rabillo de nuestros ojos para que siempre le miremos de cerca. Simplemente se queda aquí junto a nosotros. La crisis es tener que escribir.´´



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viernes, 1 de octubre de 2010

Criticuento #8: Crucigrama

Un insecto lepidóptero de alas amarillas y antenas oscuras volaba sobre la masa de agua salada del caribe. Iba confiada de que el árbol de tronco áspero con hojas precioladas y productora de dátiles no le provocaría daño alguno. Paseaba contenta por su buena suerte hasta que el conjunto de partículas desagregadas de las rocas, aliándose con el fluido que forma la atmósfera en la tierra crearon un movimiento giratorio y rápido del aire, con lo cual provocaron que el insecto lepidóptero de alas amarillas y antenas oscuras tuviera esa acción de cese de funcionamientos de los órganos que tanto evadió en su fuerza o actividad interna sustancial, mediante la que obra el ser que la posee. Solo flotan sus alas amarillas.

lunes, 2 de agosto de 2010

Criticuento #7: Que linda la mar


Estos son días de luto. La mar está que arde. Todas las familias tiran a sus muertos. El mar se los traga. Todas las familias arrojan velas. El mar las consume. Estos son días de duelo. Los hombres clavan sombrillas negras en la arena. Las mujeres se ponen bikinis oscuros. Los niños se zambullen en salvavidas brunos. Pero nadie se mete a bañar. Los únicos que nadan son los muertos. Nadan de “muertito”. No hay gaviotas, vuelan zopilotes. Las boyas se hunden. Los barcos, lanchas y veleros se quedan en la orilla de la playa. Las palmeras se marchitan. Los cocos caen para romper cabezas. No hay brisa, nadie se despeina. El olor a salitre es insoportable. Los pescados están fritos o empanizados, pero todos flotan sin vida. El sargazo empuerquese el agua. Un niño llega al velorio. Las (h)olas de muertos lo saludan. La gente ni lo mira. El niño se llena de rabia y se desborda. Se acerca al mar y lo patea. Sus pequeños pies se diluyen en el agua. Se orina en el mar. La corriente se lleva su porquería. Enturbia el agua. Esta se asienta de nuevo. “Estoy luchando contra Dios”. murmura el niño. “Como todos nosotros”. La gente reza como en novena.

lunes, 29 de marzo de 2010

Criticuento # 6: Carta de un loco

Se piensa de mi, que por no tener otra cosa mejor que hacer, se me facilita molestar a la gente. Eso me halaga. Precisamente ayer, en una entrevista, me puse a malhablar de cierto político al que ya traía ganas de despedazar. Simples ganas de molestar. El hecho es que, después de las risas que provocaron mis comentarios, llegó una carta de aquel que fue blanco de mis burlas. Tengo a bien mostrar dicha carta, ya que a mi parecer, es de las más románticas que he recibido en mi vida.


“ A Jesús Buendía:

Con motivo de su desastrosa entrevista transmitida por canal abierto el día anterior al que hoy le escribo, permítame decirle señor Buendía, que su sarcasmo sale sobrando. No debió preocuparse usted, si mi nariz alcanza los quesos de la mesa, o si mi barriga es tan grande que ya no es necesario medirla, pues la circunferencia de la tierra fue calculada varios siglos atrás. Le declaro a usted mi más ferviente admiración, sus comentarios, quizá en otra ocasión pudieran haberme resultado hilarantes, pero ya que fueron en contra de mi persona no puedo sino molestarme.

En fin, por este medio le suplico ser silencioso, pues se dice que por la boca muere el pez, y aunque esta metáfora encierre una clara amenaza de muerte, mi único deseo para usted es toda la bienaventuranza del mundo. No me gustaría asistir a su funeral y recitar mis condolencias tan solo por unos comentarios tan divertidos como desafortunados. Sin otro asunto que tratar, me despido.


Su seguro servidor: XXX"

martes, 5 de enero de 2010

Criticuento #5: Principios básicos del comportamiento humano o manifiesto egocentrista


Primera. Mentir es un deporte que se practica a diario, un arte que se perfecciona con el tiempo, un constante cultivo que se cosecha a fin de año; todos nos protegemos con las mentiras, por lo tanto, es también un escudo. En definitiva, el hombre miente.

Segunda. Quieren hacernos creer que el hombre no es el mismo que fue ayer, es decir, que si antes eras borracho, mañana, con ayuda especializada serás abstemio. Nada mas falso, un hombre puede modificar conductas, como la de tomar licores, por ejemplo. Pero dentro de él se encierra su verdadero yo: un ser monstruoso que pugna por salir de su cárcel y arrancar cabezas con tal de tomar aunque sea una copa. En conclusión, el hombre no cambia.

Tercera. Seguimos siendo homínidos horrendos con perfectos cortes de cabello, somos primitivos ególatras con una pizca de hipocresía para fingir humildad, somos reptiles sin espíritu pero con grandes cuentas en el banco, o peor aún, simples sabandijas sin espíritu y sin dinero; somos troncos carentes de razón pero tallados con ficticia inteligencia y falsa moralidad. Evolutivamente nuestra condición es deplorable, no hay nada de interesante que nos haga el centro del universo. La superficialidad con la que se desenvuelven los humanos nos hace ser predecibles y monótonos. En fin, el hombre decepciona.

Bajo el régimen de estas tres premisas trato al hombre como se merece, sin darle demasiada importancia, ya que mi vida gira en torno mío, no en la demás gente. No hay persona alguna que se me asemeje, ni siquiera los ebrios que me ayudaron a escribir estas tres verdades, y eso es bueno, pues si hubiera alguien como yo, me pregunto ¿que rayos pasaría? No está en mi el imaginarmelo.   

viernes, 4 de septiembre de 2009

Soy un infante (*escrito a los ocho años)

Soy un infante y no encuentro que hacer, si tan solo fuera como los otros niños que encuentran diversión aplastando ranas, mientras que yo, siempre estoy encerrado en una biblioteca, ¿y que hay de malo en eso? A mi me hace muy feliz. ¿Y que si me siento solo en una banca del parque para comer una paleta helada? No me digan que eso es tonto, por que me siento orgulloso de estar solo y feliz, que rodeado de gente y deprimido. A mi no me gusta reventar ranas, no me gusta andar en la aventura, no me gusta la camaradería, ¡caray!, vivo como una lombriz solitaria, devorando todo lo que me cae enfrente, solo que yo como paletas heladas de sabor chocolate. De cualquier forma, en la biblioteca no estoy tan solo, me encanta la compañía de los adolescentes que vienen a hacer trabajos; ellos son muy groseros, graciosos y sarcásticos... me encantaría ser un adolescente, aunque supongo que no lo voy a disfrutar como ahora no disfruto mi niñez. Los adolescentes son lo máximo, ellos me hacen voltear la cabeza del libro con sus simplezas, y por eso me gustan, por que aunque ellos no lo sepan, yo estoy con ellos, vigilandolos, escuchando sus tonterías y las criticas a sus padres. Yo les aprendo, para que cuando sea uno de ellos, actúe como ellos, y cuando me inviten a reventar ranas, valla sin chistar aunque no tengan libros ni paletas.

Soy un infante, me encanta y me fastidia la escuela. No me imagino un día sin estudio, es que soy un poco ñoño, ¿cierto? Pero mas bien creo que soy un engreído, porque me encanta saber, pero me gusta mas que los otros sepan que se, y que se queden mudos por lo que digo. Los maestros, esos seres tan nefastos, se están todo el día aburriendo con sus cantaletas, por eso me fastidia la escuela. Mi maestro es un poco engreído como yo, sus comentarios producen risas en mis compañeros, pero yo no río, y eso me vuelve mas engreído que él. Pero si hay algo que me gusta de la escuela, es sin duda la presencia de mis compañeros, por no llamarles amigos. No tengo muchos amigos, de hecho, solo tengo uno. Ese amigo mío se llama Sandro, y es tartamudo y amanerado, pero valoro su amistad por que me es fiel y servicial; yo le digo esclavo, pero a veces también me fastidia, como cuando robó mi muñeco-lagarto-ninja-tokinés y lo puso en el nacimiento de su abuela, junto a los pastores, pero fue muy tonto, creyó que no me daría cuanta y me invitó al levantamiento del niño Dios, ¡y una burla!, porque yo, aunque nadie lo crea, me entero de casi todo. Así que cuando tuve la oportunidad, robé el niño Dios de su abuela, el que tenía los deditos cortados, el mas diminuto (pues tenía tres, en talla grande, mediana y chica). Quizá cometí pecado, pero no me arrepiento, fue un toma y daca, aunque ninguno de los dos tuviera elección.

Soy un infante y todos dicen: “que tierna infancia”, si serán brutos los que lo dicen, yo no le veo nada de tierno. Vaya ternura la de nosotros los niños, se los digo porque entre nosotros no nos tratamos con mucha ternura, mas bien con sometimiento y tiranismo. Lo que sucede es que a los adultos les da por vernos frágiles y tratan de protegernos de cualquier cosa por insignificante que sea, y lo peor es que nos hablan como si fuéramos sus loritos idiotas. Yo no soy tierno y no me interesan las canciones dulces de cri-crí; ayer, una banda de mocosos le rompieron los dientes a Sandro y creo que eso jamas va a inspirar a chabelo para que componga una canción para su nuevo musical.

Soy un infante, y aunque no me guste serlo, y aunque no me adapte a ello, lo seguiré siendo hasta que me crezcan vellos en la axila. Espero que sea pronto.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Criticuento # 3: La menstruación de los hombres


Cada 38 días, Juanito Marlboro se siente enfurecido por razones que le son totalmente desconocidas, ya que desde que se levanta a orinar, y siente el tufo acido de su desecho liquido que golpea salvajemente su nariz, comienza a enarcar las cejas y a refunfuñar sin antes quitarse las legañas que sellan sus párpados oculares. En el desayuno, maldice mentalmente a su progenitora por la ineficiente preparación de los huevos norteños que tanto le gustan y bufa para expresar su desagrado, luego enfatiza su molestia con una dramática salida donde la puerta es azotada con violencia. En la tarde, Juanito Marlboro juega fútbol hasta el cansancio, por que solo de esta forma logra bajar su mal humor, pero si el fútbol no le da resultado, lo cual sucede en raras ocasiones, comienza a buscar pelea con los demás chicos reglando; cuando Juanito llega a su casa con la nariz rota y sangrante, es señal inequívoca de que por fin ha menstruado.

Al siguiente día, Juanito se levanta muy tarde, apenas olisquea el cereal que está en la mesa y sale desganadamente de su casa. En la preparatoria permanece misteriosamente callado y nisiquiera el traje verde-moco de la miss hace que suelte un divertido comentario. Vuelve a su casa y se encierra en su cuarto bajo llave, se recuesta en la cama y con monotonía, lanza un balón hacia el blanco techo. A la hora de la cena contempla su plato con mirada reflexiva, da un par de bocados y luego se va, sin decir una palabra, arrastrando los pies con pesadumbre y mirando al suelo con somnolencia.

En el tercer día de menstruación, Juanito irrumpe en la cocina como un demonio de tasmania, se sienta en la mesa y engulle alegremente todo lo que se encuentra, su risotada se escucha por cualquier simpleza y antes de salir de casa realiza un acto inimaginable: besa a su mamá en la frente y abraza a su papá con ternura. En la preparatoria lo reprenden varias veces por los bruscos jugueteos con sus compañeros. Al llegar a casa, prende el estéreo a todo volumen para que medio vecindario escuche su estridente música. A las cinco en punto toma su patineta y se va al parque a practicar acrobacias temerarias que nadie mas se atreve a hacer. Muy entrada la noche, Juanito vuelve a casa y se encuentra con que las luces están apagadas y con que sus padres duermen plácidamente; se sienta en el sofá y prende la televisión, anuncian un lipoescultor térmico de hidriones que a Juanito no le interesa, pues se pone a pensar en los dos últimos días donde no comprendía exactamente que le pasaba; y depronto, sin que nadie lo vea, se le escapa una lagrima. No es de tristeza la dichosa lagrima, de hecho, Juanito la siente cálida y esperanzadora, por que presiente que todo ese coctel de sentimientos adversos ya terminaron al fin... o por el momento.

jueves, 16 de julio de 2009

Criticuento#2: casualidad


Romualdo, un viejo que expone sus amuletos en el mercado de Sonora, me preguntó en un día de poca de fe, que si el amparo de Dios o de la suerte existían. Me puso a pensar y al final le dije:

“Por muy mínima que parezca la injerencia de la casualidad en la vida cotidiana, en realidad esta nos acompaña siempre a todos lados, en donde quiera que vamos y en donde sea que estamos. Para los que no creemos en la determinación divina, decimos que fue mera casualidad que una ballena pasara justo cuando los marineros arrojaban a Jonás por la borda. Nadie esta sujeto al amparo de Dios, romualdito, por que si lo estuviéramos, el ser humano sería una marioneta mediocre. Las cosas, buenas o malas que pasan en la vida recaen indistintamente sobre cualquier persona, es una dulce indiferencia que solo nos sabe amarga cuando nos toca, recuerda esto: un piano no elige sobre cual cabeza caer.

Ahora bien, la combinación numérica del día de tu cumpleaños, mas el de tu hijo, el de tu perro y el de tu abuelita no crean una formula mágica que atraiga el dinero, no hay personas afortunadas o desafortunadas; si hoy te encuentras una moneda de plata seguramente mañana te encontraras con una caca de vaca. Siempre he dicho que bajo la suerte se amparan los tontos.

Puedes seguir pensando, romualdito, que el universo, la suerte, Dios, Alá, Buda o López Portillo premian a los buenos y castigan a los malos, lo cierto es que los rayos siempre les caen a los tercos que se cubren de la tormenta bajo un árbol.”

miércoles, 24 de junio de 2009

Criticuento #1: Un maldito

Ayer me encontré con un amigo al que no había visto durante cinco años, la ultima vez que lo tuve frente a frente, el estaba furioso porque descubrió que su madre y yo manteníamos cierta cercanía amorosa.

–Eres un maldito– me escupió con todo su rencor almacenado por tantos años.

–Es cierto que no nací con buena estrella– le dije– pero de eso a ser un maldito hay una gran diferencia.

Mi amigo, que ridículamente lleva por nombre Hanzel, me dio un puñetazo en la mejilla derecha, golpe que no me provocó ni el mínimo cosquilleo, ya que estoy acostumbrado a recibir mejores palizas por parte de mejores peleadores.

–Es común, querido amigo, responder a golpes cuando no se puede rebatir un simple sarcasmo.

Mi comentario hizo que la rabia de Hanzel se incrementara, entonces volví a recibir un puñetazo, esta vez en el otro costado de mi rostro.

–Te he dado la segunda mejilla, hermano. Desde el cielo, Jesucristo esta muy orgulloso de mi.

Cuando Hanzel quiso darme el tercer golpe, le detuve la mano, se la torcí hasta la espalda y luego, con mi mano derecha le di un ligero apretón en una zona especifica del cuello que lo hizo caer al suelo.

–Desgraciadamente tu hogar esta destruido– le dije antes de que cerrara los ojos– conserva tu vida y no molestes a Goliat cuando Dios no esté de tu parte.

Lo deje tirado en ese estacionamiento publico donde me había abordado, y por si las dudas, tratare de no pasar por ese sitio jamas.

lunes, 8 de junio de 2009

Presentación social de un socialmente impresentable

Despreocupadísimo lector: los textos que presento son obra del escritor Chuchito Buendía, que fueron publicados quincenalmente desde 1975 a 1990 en el desaparecido diario “Pandora” y que gracias a mi oportuna curiosidad, los rescate de las olvidadas bodegas de mi padre. Ahora me he propuesto a difundir (con riesgo de difamación y calumnias) la escritura de este libertador de las buenas conciencias, que nunca fue reconocida en su época, por que va mas alla (o menos alla) de la complejidad fanfarrona de sus contemporáneos. De cualquier forma, si al leer a Chuchito alguien llegara a sentirse ofendido, debo considerar que mi objetivo se habrá cumplido.


Biografía (no autorizada) de un ignorado.

Se desconoce totalmente el lugar de nacimiento del amable Chuchito Buendía, no hay familiares que reclamen su parentesco ni amigos cercanos que pudieran ofrecernos algún detalle al respecto. El escritor solía decir que había nacido de una probeta, a causa de las investigaciones secretas de siete científicos mexicanos escondidos en las profundidades del desierto de Sonora. Sus biógrafos oficiales mencionan que probablemente haya nacido en silicia, Italia con el nombre de Joshua Buongiorno Torricelli en el año de 1942 ( este es el único indicio de su año de nacimiento, ya que una vez comentó: “ A este cuerpo cansado, le pesan mas sus 62 años que sus 72 kilogramos.”). Presuntamente Chuchito se trasladó a la ciudad de México contando con once años de edad, huyendo de la mafia “la cosa nostra”, que había asesinado a sus padres, y fue recibido por su única pariente, una tía esquizofrénica que murió justo cuando su sobrino cumplió la mayoría de edad.

Chuchito estudió filosofía en la UNAM, pero terminó su preparación superior en la Universidad Regional de Angangueo (UREA), ya que fue expulsado de la máxima casa de estudios por sus constantes peleas con el profesorado. Volvió a la capital ya como licenciado y consiguió empleo de columnista en el diario “Pandora” con sus muy ilustres “criticuentos”, que le valieron múltiples elogios y amenazas de muerte. Dejó por un sexenio su trabajo para tomar el puesto de la embajada de Suecia, ofrecida por el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, a cambio de que escribiera un poema épico que exaltara la gloria nacional mexicana tal como lo había echo la Eneida con los romanos. Pasados los seis años, el ex-presidente le llamó y le exigió la prometida obra, a lo que Chuchito respondió: “Me gustaría complacerlo, pero necesito documentación histórica reciente que me auxilie a terminar mi trabajo. Solo los expedientes del dos de octubre resolverían mi problema”. Y de esta forma, Chuchito se salvó de entregar una obra que nunca comenzó.

Después de vivir veinticinco años en unión libre, Chuchito se enlazó matrimonialmente en Holanda con un transgénero sueco al que llamaba Lilí, y escandalizó a la sociedad diciendo: “Si las mujeres de hoy en día no fueran tan varoniles, los hombres no andaríamos buscando compañía con los de nuestro mismo sexo. Eso no es apropiado.” (aunque expresado en términos generales, Chuchito se refería a cierta feminista llamada Annie Leclerc, quien rechazó seis veces su propuesta de matrimonio).

Chuchito decía odiar el comunismo por que todos sus representantes eran siempre: “Barrigones como Marx, calvos como Lenin, chaparros como Mao y barbudos como Fidel”. Con frecuencia comentaba que México necesitaba con urgencia la presencia de un rey europeo que lo gobernara, declaraba que era mas importante la naturaleza monetaria que el calentamiento global. Decía creer en dios, pero no especificaba en cual, ya que celebraba la navidad, usaba kippa y oraba cinco veces al día en direccion hacia la Meca. Se justificaba diciendo que ni las ideas ni las creencias debian ser institucionalizadas “Dios no necesita de la iglesia romana como la revolución no necesita del PRI”.

Entre los destacados amigos de Chuchito se encontraban Boris Yeltsin (con quien compartió tragos), Pedro Infante (con quien compartió mujeres) y María Félix (con quien compartió medias). Sus grandes maestros fueron Octavio Paz y Carlos Monsivais; cabe mencionar también que sus enemigos fueron: “Carlitos Fuentes” y “Elena Poniatrotsky”, pero su némesis mayor fue sin duda Gabriel García Márquez, a quien llamó en múltiples ocasiones “escritorcillo narcolombiano” (según los prejuicios de Chuchito, todos los colombianos trafican droga, todos los chinos son genéticamente iguales, los españoles son tontos, los suecos depresivos, los judíos despistados y los mexicanos hijos de la chingada). Su odio por el gabo lo llevó a golpearlo en la barriga cuando este gano el premio Nobel de 1982, el chucho alegó que los jurados se habían decidido por uno de ellos dos mediante un volado.

El 19 de abril del 2006, Chuchito se suicidó con una sobredosis de alka-seltzers, no soportó el fallecimiento de su querida Lilí (02/11/05). Sus restos reposan en el panteón francés de la ciudad de México, en su lapida reza un epitafio que dice: “No era precisamente un orgasmo, pero escribir siempre me dejó grandes satisfacciones”.